miércoles, 12 de noviembre de 2014

A la ocho en el Novelty


A las ocho en el Novelty es la primera novela que leo de Carlos Díaz Domínguez, autor ya de varias novelas y relatos. Tengo que decir que me ha sorprendido muy gratamente, ya que pertenece a un género que me gusta especialmente como es el de la novela histórica, aunque A las ocho en el Novelty es algo más que simple novela histórica. Es un thriller lleno de acción que te engancha desde su inicio, con elementos ficticios, tanto de la actualidad como históricos, y verdaderos sobre la familia de Carlos IV y de Manuel Godoy, su valido.
Carlos Díaz Domínguez nace en Madrid en el año 1959. Es licenciado en Ciencias Económicas. Sus primeros pasos en la literatura los da escribiendo sus vivencias en los múltiples viajes que ha realizado, una de sus grandes pasiones junto al cine y al teatro.
En el año 2006 publica su primera novela, Los impares de Sagasta. También en ese año recibe un premio en el Certamen Internacional Camilo José Cela por su cuento Semíramis.
En el año 2007 vuelve a salir al mercado con una novela, Los ascensores dormidos de La HabanaEn los años 2009 y 2010 publica dos novelas cortas: Franco morirá en Rodalquilar y La pasmosa herencia de José Belmonte, dentro de la colección “Narradores almerienses”, siendo la primera vez que se permite la entrada en dicha colección de un escritor no nacido en la provincia. En 2011 publicó con Ediciones B, y dentro de la serie de Grandes Novelas, Tres colores en CarinhallEn el año 2012 resulta seleccionado como uno de los finalistas en el 10º Certamen de relatos breves María Moliner con su escrito titulado "En una noche de tormenta". En octubre de 2012 vuelve a salir al mercado con la novela Lágrimas sobre Gibraltar, editada por Ediciones B. Regresa en el año 2014 con tres nuevos trabajos, los relatos Un informe en Sevilla y En noches de luna llena, dentro de libros colectivos, y con su quinta novela, A las ocho en el Novelty, también con Ediciones B.
La riqueza descriptiva, la fuerza de su narrativa y la precisión en la documentación son las características más relevantes de su prosa, así como la facilidad para atraer al lector al argumento que, sin darnos cuenta, ha forjado a nuestro alrededor.
Laura Cortés, anticuaria salmantina afincada desde hace años en San Juan de Luz, recibe un día el encargo de buscar un supuesto tesoro que Manuel Godoy, El Príncipe de la Paz, escondió antes del Motín de Aranjuez. Su cliente es Anatoly Boychenko, un magnate ruso, antiguo agente de la KGB soviética, afincado en la Costa del Sol.
La investigación pondrá en peligro la vida de Leonor y la de todos los que la rodean. Ella empezará a buscar el tesoro como única garantía de poder salvar su vida, buscando el apoyo en un novio que tuvo en su juventud.
Pero hay más estamentos implicados en la búsqueda ya que el Gobierno español teme que este asunto afecte gravemente a la Jefatura del Estado, y el Gobierno ruso le apoyará porque quiere que Anatoly Boychenko sea extraditado para que purgue los crímenes cometidos en su pasado de la KGB.
La novela nos lleva por diferentes escenarios sin descanso: el sur de Francia, San Sebastián, Salamanca, Madrid, Moscú, Extremadura, Andalucía, Nueva Orleans... en un cambio constante de ubicación que da al relato gran dinamismo y ritmo.
Carlos Díaz Domínguez una historia muy bien escrita y muy bien documentada llena de lugares perfectamente descritos, consiguiendo que A las ocho en el Novelty sea una novela muy divertida en la que te sumerges desde la primera página.
La pequeña parte histórica me ha parecido muy interesante y la de ficción es, sin ninguna duda, apasionante, y está perfectamente hilvanada con giros espectaculares y absolutamente creíbles que nos dirigen a un desenlace perfecto sin que nos quede ninguna duda.
Los personajes están todos ellos muy bien dibujados y son detallados y descritos con gran precisión.
Carlos Díaz Domínguez nos regala una historia que te hace pasar horas de lectura muy entretenida y honesta. Es un gran fabulador que te hace creer a pies juntillas todo lo que pasa gracias  a un gran poder de imaginación que mezcla sabiamente la historia, la pseudohistoria y el thriller de forma magistral y con una labor de documentación exquisita y detallada.
Tengo que reconocer que con A las ocho en el Novelty me he divertido mucho con su suspense e intriga. Una novela altamente recomendable de la que me alegro que se haya cruzado en mi camino.



lunes, 3 de noviembre de 2014

Secretos del Arenal


Félix G. Modroño nos descubre una nueva faceta suya. A la de ser un gran escritor, se le une que, además, es un escritor generoso con sus lectores al regalarnos en Secretos del Arenal no solo una novela sino dos en un mismo libro, uno dentro de otro como si fueran unas matrioskas rusas.
Recuerdo perfectamente la primera vez que me acerqué a Félix G. Modroño. Fue el pasado mes de julio cuando mi hija me comunicó que estaba leyendo un precioso libro titulado La ciudad de los ojos grises y que estaba completamente segura que era una historia que iba a ser de mi agrado por tantas cosas que en esa preciosa novela aparecían. Al publicar la reseña de La ciudad de los ojos grises en Volveremos a Macondo, recibí un mensaje de agradecimiento de Félix en el cual me decía que en su próximo viaje a Valladolid tendríamos que tomar unas cervezas. Pero todo se adelantó y no fue en Valladolid donde lo conocí personalmente sino en Villalpando (Zamora), pueblo de sus padres al que puntualmente acude todos los veranos, mediado agosto, para disfrutrar de sus fiestas patronales, y al que me invitó amablemente para tomar esas cervezas que teníamos pendientes y a disfrutar de su charla apasionada y apasionante sobre sus novelas. Tanto es así que a mi vuelta busqué las dos primeras, La sangre de los crucificados y Muerte dulce, para conocer a su genial protagonista, el Doctor D. Fernando de Zúñiga, que se nos presentó a todos en una larga carta manuscrita que, sobre ellas, publiqué en Volveremos a Macondo en septiembre. Fue también en Villalpando donde me habló de Secretos del Arenal, y tuve el enorme privilegio de ser de los primeros en contemplar la preciosa portada de la novela que le acababa de enviar por el móvil su Editorial Algaida, despidiéndonos hasta noviembre, donde vendría a Valladolid a presentarla una vez puesta a la venta.
Dos meses y medio de expectante espera hasta que por fin, el 30 de octubre, sale por fin Secretos del Arenal y ese mismo día corro a la librería para hacerme con un ejemplar que devoro en tan solo dos días.
Silvia Santander es una joven periodista hija de una familia de bodegueros riojanos y que vive en Bilbao. En octubre de 1995 conoce a Mateo Uriarte, un catador de vinos que gana un concurso que ella cubre para hacer un reportaje para la revista donde trabaja, y entablarán una relación intermitente a lo largo de los años. Silvia es una mujer atormentada por el asesinato de su hermana mayor en 1989. Tiene una personalidad compleja, díscola y rebelde, y no puede con la injusticia, los fanatismos, ni con la intolerancia. Es una persona introspectiva que busca respuestas desde la desaparición de su hermana, pero la policía parece que no va a ser capaz nunca de poder resolver el crimen y atrapar al asesino.
Después de más de diecisiete años de haber conocido a Mateo, con quien se ve periódicamente, decide empezar a escribirle mensajes por correo electrónico pero ocultando su verdadera identidad e invitándole a leer un libro titulado Secretos del Arenal, una historia de intrigas, venganza y supervivencia, situada en la Sevilla de posguerra, una ciudad acosada por el hambre, la miseria y la represión política, donde vive Olalla Carmona, una joven adolescente que ha sufrido muy de cerca los horrores de la guerra civil, para que Mateo intente descubrir las claves que encierran su verdadera personalidad.
Secretos del Arenal consta pues de dos libros encerrados en sus páginas que pueden leerse, si se quiere;  casi por separado como esa maravillosa Rayuela de Julio Cortázar, con cuatro capítulos cada uno, subdivididos en diecinueve subcapítulos la historia de Silvia, y veinticuatro subcapítulos la historia de Olalla. Un último capítulo, con cinco subcapítulos, nos desvelará en su final todo el misterio que encierran las dos historias y los puntos de unión que existen entre las ciudades de Bilbao, donde nació Félix G. Modroño, y de Sevilla, donde vive actualmente el autor.
Secretos del Arenal emplea diferentes técnicas literarias, contándonos en primera persona la vida de Silvia, mientras un narrador omnisciente nos relata la de Olalla, siempre con la cuidada y magistral prosa de Félix G. Modroño, llena de fascinantes datos y enclaves geográficos perfectamente descritos, testigos de la labor de documentación propia del autor y que demuestran que conoce perfectamente sus dos ciudades y su historia. Ante nuestros ojos aparecen las ciudades, pueblos, barrios, bares, comercios, plazas y calles como si estuviéramos allí mismo, o deseando estar, mientras sobrevuela por nuestra cabeza una banda sonora cuyas notas llenan nuestros oídos de canciones de Los Secretos, Los Panchos, Concha Piquer y saetas, además de esas increíbles poesías de los poetas de la generación del 27, aquí representadas por las de Luis Cernuda o las de Pedro Salinas, y Cary Grant nos sonríe desde la pantalla de un cine.



En Secretos del Arenal paseamos por ese Bilbao actual, sucesor de el de La ciudad de los ojos grises, al que la construcción de un museo emblemático al lado de la ría la hizo cambiar radicalmente, convirtiéndola en una ciudad moderna y de las más bonitas que tengo la suerte de conocer. Y también paseamos por las calles y rincones de las plazas de Sevilla, por las umbrías llenas de flores del oasis del parque María Luisa, por su Semana Santa y su "Madrugá", llena de vírgenes, cristos, nazarenos y capirotes, oliendo el incienso y la cera ardiendo que impregna todo. Y vemos los horrores de una guerra fratricida y de una posguerra miserable, y los que unos cuantos voluntarios españoles tuvieron que sufrir por sus ideales en el frente ruso de la batalla del cerco alemán a Stalingrado a 37º bajo cero donde la sangre de sus heridas se congelaba para permitirles no morir desangrados.
Y todo ello lo vivimos a través de unos personajes excepcionalmente retratados y dibujados por Félix G. Modroño, como es característico en él, con una perfección tal que ya no podrán caer en el olvido para sus lectores. Magníficos Silvia, Olalla, Mateo, Asier, Martín Villalpando, Eduardo Elorriaga, Pepe El Tumba y Fernanda La Madrid.
Secretos del Arenal, cuarta novela de Félix G. Modroño, vuelve nuevamente a fascinarme  como ya lo hicieron las otras tres novelas anteriores a las que, como buen padre, el autor no olvida, haciendo  varios guiños en ella a La ciudad de los ojos grises, aparte del genial que hace a él mismo en ese sabroso pasaje del bar Atxarre de Laida, donde Kepa, su dueño y alma máter, es el rey en un país de ciegos.
¡Qué pena me da haber terminado de leer Secretos del Arenal! ¡Qué alegría tengo de haber podido leer por fin esta bellísima novela! ¡Qué gran justicia  el que haya sido considerada  como ganadora del XLVI Premio de Novela Ateneo de Sevilla! Menos mal que el próximo sábado, en Valladolid, de nuevo me vaya a encontrar con Félix G. Modroño y que vuelva a hipnotizarme, entre vino y vino, con su envolvente charla, quien sabe si sobre un nuevo proyecto al que, de ser así, empezaré a desear con ansia que aparezca en los estantes de las librerías. Gracias Félix por tu amistad y por hacerme soñar. Muchas gracias, amigo.