viernes, 26 de diciembre de 2014

Sin luz al final del túnel



No cabe ninguna duda de que Bruno Nievas es un tipo con una imaginación desbordante y desbordada. Además, como seguidor acérrimo de las redes sociales (ha sido nombrado en Twitter quinto almeriense más influyente en el reino del pajarito azul), tiene muchos seguidores y a alguno lo conoce personalmente.
Y hete aquí que hablando con uno de ellos por teléfono, director de cine para más inri, charlan sobre la idea de éste de rodar una historia basada en una máquina que captara los sueños de las personas y los almacenara para poder verlos después, y le pide a Bruno Nievas si podría él escribir un relato breve al respecto.
Y ahí es donde explota esa imaginación y creatividad de Bruno Nievas para regalarnos una novela corta de apenas cien páginas pero totalmente impactante como es Sin luz al final del túnel.
Richard Anderson es un escritor norteamericano que se ha hecho muy famoso con una serie de novelas que se venden en todos los puntos del planeta y que han sido la base para la realización de una famosísima saga de películas protagonizadas por su personaje, el agente secreto de la CÍA, tan inteligente como cruel, Michael Bailey.
Richard Anderson ahora es muy famoso y gana mucho dinero, pero sus comienzos fueron muy difíciles y todas las editoriales le rechazaron sus primeras novelas, aparte de que en su adolescencia, debido a un accidente, pasó una larga temporada en coma y al despertar de él tuvo que someterse a penosos tratamientos psiquiátricos. La verdad es que es un mediocre escritor que no tiene ninguna imaginación y que basa sus increíbles historias en lo que sueña al dormir. Esos sueños los puede almacenar gracias a una revolucionaria máquina que los graba cuando se están produciendo. Richard Anderson ha decidido que en su última novela que está a punto de terminar de escribir, va a matar a su protagonista, Michael Bailey, en la última escena. Y ahí comienza su pesadilla de la que va tener muy peliagudo poder salir con vida.
Comienza la vorágine y la tensión donde nada es lo que aparenta parecer, consiguiendo Bruno Nievas jugar con el lector que no va a lograr saber nunca si lo que está leyendo en ese momento está sucediendo en realidad o es una situación onírica. ¿Sueña Richard Anderson? ¿Vive en realidad Michael Bailey? ¿Quién es el causante de tanto crimen? ¿Vivimos en un círculo vicioso que nos desconcierta?
En Sin luz al final del túnel, pese a su brevedad, ocurren muchas cosas, llegando Bruno Nievas a escribir un relato perfecto lleno de acción, humor, tensión y suspense donde todo puede ser aunque seguramente no sea pero puede que si, y, además, escrito con una gran calidad a través de una prosa cuidada y clara que te atrapa por completo desde la primera página.
Para ello, Bruno Nievas homenajea a un tipo de películas de acción con guiños geniales a series, libros y videojuegos que van apareciendo y es una delicia ir descubriendo según vas avanzando en la lectura de Sin luz al final del túnel (genial ese psiquiatra con nombre de gran escritor como es Katzenbach y de su estupenda novela con el título de la profesión que este personaje ejerce).
Bruno Nievas es una persona polifacética. A su profesión de médico pediatra, se le une su afición por los videojuegos, los ordenadores, la tecnología y los medios de comunicación. En sus novelas todo ello se nota, además de saber escribir muy bien.
Bruno Nievas es también por lo que creo una persona agradecida con su Editorial B donde publica sus libros, con sus colegas y amigos Juan Gómez-Jurado y Manel Loureiro, y con sus lectores a quien nos hace verdaderos causantes del éxito de un libro que solo vive a través de nosotros. Por ello Bruno Nievas escribe y nos ha regalado sus historias fantásticas como Realidad aumentada, Holocausto Manhattan y esta Sin luz al final del túnel.
Yo como también me considero una persona agradecida, bendigo la hora en que Bruno Nievas se decidió a comprar ese programa informático y se lanzó a escribir historia magníficas, mientras espero con ansiedad que llegue el 21 de enero de 2015 que aparecerá su nueva novela, Lo que el hielo atrapa, para poder tenerla entre mis manos y volver a poder alcanzar horas de gran diversión.
¿Acaso importa si estamos viviendo un sueño, una experiencia irreal? Lo que importa es leer a Bruno Nievas. Cuando lo hayas hecho, te lo agradecerás siempre.


martes, 9 de diciembre de 2014

En un rincón del alma


Me gustan los libros donde se lean los sentimientos y leer a Antonia J. Corrales es llenarse de sentimientos. ¡Es tan hermoso sentir! ¿Es tan hermoso leer a Antonia J. Corrales!
Hace unos días leí una nota de Antonia J. Corrales y me emocionó tanto que decidí adelantar la lectura de En un rincón del alma. Jimena es una mujer que no tuvo una infancia especialmente feliz por lo que decide abandonar su casa paterna en el pueblo hacia la gran ciudad en busca de esa felicidad tan anhelada. Se casa con Carlos, un hombre que solo busca el ascenso social. Jimena es "una mujer solitaria y muda como las que se esparcen como flores marchitas por los confines del mundo". Jimena es una mujer de agua.
Cansada de una vida decepcionante en una urbanización de chalets adosados, aburrida y clasista, y abandonada por su marido que solamente va a casa para dormir algún día, decide por una promesa huir de allí, dejando a su familia y viajar hacia Egipto.
Me gustan los libros epistolares y en En un rincón del alma se cuenta la vida de Jimena a través de una carta que ésta escribe a su madre durante ese viaje para que por fin conozca lo que de verdad es, porque Jimena ha llegado al límite y ya no necesita nada en su vida, se ha cansado de aguantar, de luchar, de buscar un instante único entre ella y su marido que la emocione, que la emocionase.
Me gustan los libros que te hagan viajar a esos libros y canciones que te han emocionado cuando llegaron a ti y te cambiaron la vida, y en En un rincón del alma aparecen Cien años de soledad de García Márquez, El rodaballo de Günter Grass, Alfonsina y el Mar, y la canción de Alberto Cortez que da título a la novela.
Me gustan los libros con símbolos y en En un rincón del alma aparecen muchos símbolos aparte de su ya famoso paraguas rojo.
Me gustan los libros con personajes vivos y En un rincón del alma está llenos de ellos, aunque para mí mi preferido sea Juanillo, el hermano de Jimena, al que su padre en su lecho de muerte le dice la frase más bonita, más sentida y más sincera que he leído en mucho tiempo decir un padre a un hijo.
Me gustan los libros que como una matrioska rusa encierran dentro de sus páginas pequeñas historias como la de Jimena niña con los Reyes Magos y su preciosa muñeca Cara de patata.
Me gustan los libros que te lleven a lugares y te pongas a buscar como un loco fotografías de ellos para ayudarte a trasladarte con la imaginación a ellos.
Me gustan los libros con finales inesperados y me gustan los libros bien escritos. Y Antonia J. Corrales convierte con su pluma las palabras en magia con una prosa cuidada, sencilla y clara que te llega a flor de piel.
Me ha gustado, y mucho, En un rincón del alma como me gustó As de corazones. Y me gusta mucho Antonia J. Corrales, que como dice Don Alonso Quijano a su fiel Sancho no le importa que se rían porque a ella le queda la gloria de haberlo intentado, salvo que no solo lo ha intentado, sino que lo ha conseguido plenamente.
Ha conseguido emocionarme con sus escritos y, como ya he dicho antes, este En un rincón del alma ha venido a mi por una nota que escribió ella y leí hace unos días que me llegó tan dentro que me voy a atreverme, querida Antonia J. Corrales, a decirte que tu ya escribiste la clave a lo que ponías allí en este libro: "Nada muere, todo se transforma. Ella estará siempre a tu lado. ¡Siéntela! Solo tienes que sentirla...", mientras nosotros, tus lectores, le estaremos eternamente agradecidos por habernos regalado a esta pedazo de escritora.