sábado, 19 de marzo de 2016

Rezos de vergüenza



En la nota del autor que aparece en la última novela de Josep Camps, Rezos de vergüenza, éste dice que Tiki Mercado no existe y que es producto únicamente de su imaginación, siendo cualquier parecido con la realidad una mera coincidencia. Hace muy bien en advertirlo porque una vez que has conocido a este peculiar sargento de los Mossos D'Esquadra quedas irremisiblemente prendado de él y quieres, alguna vez en tu vida, poder cruzarte con él.
A Tiki Mercado le conocí en la anterior novela, Melodía quebrada, también reseñada en este blog, y ya se pudo ver que renunciaba con convicción a su puesto en la en la División de Investigación Criminal en el Área Central del Crimen Organizado del Cuerpo Policial Autonómico de Cataluña porque estaba convencido de que algunas cosas tienen un cierto olor a podrido.
Todo esto pasó hace un tiempo y Rezos de vergüenza comienza en una terraza de la plaza de la Virreina de Barcelona, donde Tiki Mercado vive. Allí se encuentran sentados éste y Boira, antiguo amigo íntimo del sargento y causante de su renuncia, jefe supremo de la policía catalana, que le enseña a Mercado una fotografía de un amigo y compañero de nuestro protagonista asesinado cruelmente cuando investigaba la muerte del hijo de un importante banquero perteneciente al Opus Dei, y le pide que reingrese en el Cuerpo para conseguir la resolución del caso. Eutiquio Mercado durante este tiempo ha abierto un bar musical, el Roxette, donde se gana la vida y se dedica a su pasión, el rock and roll de los años 70, y se resiste, aunque por la antigua amistad con su compañero trágicamente desaparecido acepta, de manera momentánea, el reingreso.
Entonces volverá a encontrarse con su antiguo jefe, Carreras, con su compañera de fatigas, la agente Elvira Sangenís, y y su amigo y colega, el también sargento Curto alias el Sonrisas, en una narración llena de muerte, violencia y crueldad que pondrán a nuestro hombre al borde del abismo, llegando incluso a debilitar su estabilidad emocional en una Barcelona actual, moderna y cosmopolita, que esconde demasiado a menudo un mundo de cloacas, turbio y descorazonador, en el que a él, por su trabajo, le toca ver desde primera fila como espectador de tan tétrico espectáculo.
Ahora ya Tiki Mercado ya no visita al psiquiatra que le ayudaba para conseguir superar su adicción al alcohol y a las drogas. Está tranquilo ganándose la vida con su local y sigue teniendo debilidad por las mujeres que le siguen persiguiendo y le provocan de manera contínua eso irreprimibles tumultos en su entrepierna. Tiki Mercado sigue siendo una persona leal, honesta, fiel a sus principios e incorruptible, pese a que los hechos y su actuación hacen mella en él y se muestra en ocasiones especialmente violento ante tanta muerte e injusticia.
Rezos de vergüenza esta plagada de sexo, drogas y rock and roll, además de muertes, asesinatos y situaciones violentas en un clima que conserva el mejor aire de la mejor novela negra clásica en el que vuelve a destacar este policía poco dado a respetar las reglas y que va viendo a su alrededor como los muertos se multiplican y su sangre le salpica en lo más profundo de sí mismo, llegando a confesar que el verdadero problema es él  por su manera de pensar, de ser y de actuar, unas veces con gran corazón y otras, muchas, malhumorado y con mala educación, siempre tendiendo al límite, pero es que a estas alturas ya son muy difíciles de cambiar.
Josep Camps, volviendo a esa nota final de autor, dispone de una asombrosa imaginación y vuelve a escribir una gran historia llena de escenas y escenarios memorables, escrita en primera persona, como debe suceder en la gran novela negra, con un ritmo muy ágil y vibrante y con esa filosofía del espléndido Tiki Mercado que se indigna ante los crímenes de los poderosos que blanquean dinero producto de sus infames negocios con el que podrían comer muchísimas familias que apenas tienen nada que llevarse a la boca.
Termino como empecé, con la nota final de Josep Camps. En ella nos dice que Rezos de vergüenza es una novela cuya única intención es hacer pasar un rato agradable al lector. A fe que lo ha conseguido porque con su lectura se pasan momentos muy agradables y muy emocionantes de gran literatura y buen rock and roll. Yo no sé si alguíen se puede sentir ofendido en algún momento durante ella y, si así ha sucedido, es que no tendrá la conciencia muy tranquila. Pero tienen que estar muy serenos los de esa calaña porque Tiki Mercado no existe. Es solo producto de la portentosa e increíble imaginación de Josep Camps. Una gran suerte para ellos. Una terrible pena para nosotros.