miércoles, 19 de abril de 2017

Momentos de vida



Estoy sentado, frente a la hoja de papel en blanco, pensando en lo que voy a escribir lo que vais a leer e continuación y una idea me asalta de forma continua: me considero una persona que siempre ha tenido una vida afortunada, aunque mi forma de ser y mi carácter me haga sufrir por los continuos problemas cotidianos que nos pueden asaltar. ¿Problemas? ¡Qué ironía!
Acabo de cerrar un pequeño libro, pequeño por su extensión pero enorme por su contenido, titulado Momentos de vida, primer libro publicado por Isabel Sevilla Moreno, que a partir de ahora se va a convertir en uno de los que tengo de cabecera y que releeré cada vez que me asalten esos problemas que, desde este momento, voy a calificar de banales ante tanto sufrimiento y dolor que acaban de pasar por mis ojos.
Isabel Sevilla Moreno necesita sobrevivir y para eso escribe según nos confiesa en Momentos de vida. Escribe para hablar de libertad, de deseos incumplidos, sueños no realizados, del tiempo que pasa y porque cada vez queda menos tiempo para vivir; ella habla con su papel y se entiende perfectamente, más de lo que quisiera; escribe para hablar de aquellos que no han podido siquiera llegar a vivir los años que ella ha vivido, aquellos que se han ido antes de hora; escribe para declarar su amor por las personas a las que no dijo cuánto quería ni las suficientes veces ni con actos que es como deben ir acompañadas las palabras; escribe para hablar del dolor de las ausencias, para recordar los sueños tanto los buenos como los malos, para no olvidar porque sin recuerdos no somos nada, para sentirse viva y libre, para contar el dolor y el desamor; escribe para hablar de la esperanza, la ilusión y el amor; escribe para contar las horas, los días, las emociones…; escribe porque está viva y, en el fondo, quiero vivir siempre en y con sus letras; escribe para ser inmortal, para los que vengan después de ella.
A partir de esta confesión nos sumergimos en treinta y cinco breves, pero intensos y emocionantes, relatos autobiográficos y un precioso cuento de ficción final erótico para que sea un antídoto para superar y se nos quite del alma la angustia que se ha anidado en ella durante la apasionante lectura.
Momentos de vida nos relata pequeñas situaciones cotidianas, ínfimas cosas, que seguramente a los que no estamos en la situación de la autora ni nos demos cuenta de que suceden, pero que en las palabras y frases de Isabel Sevilla Moreno se hacen inmensas porque la reafirman en lo que a ella le ha tocado vivir y en la tremenda dignidad con la que lo afronta.
Felicidad, sexo, amistad, fe, suerte, aventura, bondad, familia, crisis económica, juventud, enfermedad cruel, salud, maltrato, soledad, violencia de género, machismo, amargura, amistad desamor, recuerdos, dolor, fragilidad, angustia…, pero ante todo dos cosas en mayúsculas que bañan cada página de Momentos de vida: Amor y Esperanza.
¿Qué puede pedir una persona cuando en una reunión de amigos alguien lanza la pregunta que es lo qué querríamos ser de mayores? Muchos pediríamos esas cosas materiales y enaltecedoras de nuestra vanidad, pero Isabel Sevilla Moreno se lo piensa unos segundos y nos suelta a nuestra cara que queda sorprendida ante su petición y deseo: “No estar enferma. Llevar una vida normal, la misma que nunca he podido hacer”.
Momentos de vida  es como el núcleo de A la busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Isabel Sevilla Moreno, en esa soledad que se siente en una ciudad grande y que es tan enorme y en la que cerramos los cerrojos de la puerta de nuestra casa, miramos por la ventana, vemos pasar a la gente y observamos las luces de las otras casas, descubre un objeto familiar, que ella ha ido recopilando a lo largo de su vida, y empieza a recordar, porque esos objetos son testigos de la vida que nos vuelve para viajar por la memoria. Y si no tenemos recuerdos no somos nada, tanto que ellos son los que nos mantienen vivos. La soledad y la incomprensión son malas compañeras y ella, así se hace llamar muchas veces en el libro Isabel Sevilla Moreno, las ha sentido en su piel, tanto que las lleva tatuadas. Ella no sabe odiar, pero sufre, sufre mucho. Lamenta como es tratada por su ser quizás más querido. Lamenta tantas cosas que le han pasado, tanta injusticia sufrida. Porque en esta historia es la gran perdedora, sin duda, pero no acepta que sus seres queridos pierdan su libertad. Sólo desea que la quieran, pero no siente ese cariño. Y ella se pregunta qué es lo que ha hecho para obtener tanto dolor.
Ella no cree en el perdón. Sólo cree en la conciencia de cada uno, única y exclusivamente, porque se trata de vivir la vida mientras podemos, de disfrutar de los buenos ratos porque los malos llegan sin avisar, de hacernos las cosas más agradables unos a otros, de vivir y dejar vivir. De todo eso y de muy poco más.
Porque, aunque parezca mentira y que no puede ser, y ahí radica su tremenda grandeza y magia, Momentos de vida es un grito descarnado, pero un grito de esperanza que te deja el corazón encogido, pero lleno de emoción. ¡Qué poco nos damos cuenta de las verdaderas cosas que son importantes! Isabel Sevilla Moreno se desnuda en cada una de sus frases, en cada una de sus palabras como la mujer valiente y excepcional que es. Pocos, muy pocos, se atreverían a escribir todo lo que ella nos cuenta, y ninguno, pienso yo, daría ese mensaje de amor y esperanza que ella transmite frente a lo que está sufriendo sin quedarse en la simple amargura. La gente no quiere saber de cosas duras pero estas suceden a nuestro lado y hay que ponerlas voz. Isabel Sevilla Moreno se la pone en un alegato a la esperanza, a la alegría y a la libertad después de haber vivido, y seguir viviendo, unas historias y situaciones poco fáciles, por no decir extremadamente difíciles.
El amor a su padre y a su madre, a sus perros a los que sólo les falta hablar, los bancos donde poder sentarse en sus paseos, sus zapatos, su bastón, sus hijos, las vajillas guardadas en la alacena del comedor, su lilero, su ventana como escaparate de la vida, esa luz de la casa de enfrente que lleva días sin encenderse, sus paseos por etapas, su vermú, sus conversaciones con otras personas, su dolor, aunque siempre con esa sonrisa con la que me imagino su cara, ella … Hay que ser muy fuerte, muy mujer y muy excepcional para soltar todo lo que dice y quedarse amarrada a ese poso de esperanza frente a los que nos parece que tenemos una vida dichosa, feliz y regalada con algún problemilla de vez en cuando.
Os ruego encarecidamente que compréis y leáis Momentos de vida, lo disfrutéis y sigáis sin descanso las palabras de Mario Benedetti con las que Isabel Sevilla Moreno cierra su libro a manera de síntesis para cuando tengamos un momento de desaliento: “No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso…”.
Si Isabel Sevilla Moreno lo ha convertido en una forma de vida y lo sigue a rajatabla, ¿no vamos a poder nosotros, personas afortunadas a las que nos asaltan problemillas sin importancia que parecen ahogarnos?
¡Impresionante!


2 comentarios:

  1. Muy bien te debe conocer porque hace un gran recorrido por tu libro y de fondo sobre tu persona.
    Su escritura habrá sido un balsamo para tí y seguro que será un referente para tus lectores entre los que voy a encontrarme pronto. Un abrazo

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