lunes, 6 de marzo de 2017

Media vida




Cinco chicas juegan una noche a escondidas al juego de las prendas en un internado regido por monjas paulinas. Corre el año de 1950 y tienen catorce años y toda una vida por delante en esa España que en plena posguerra es tan gris, pacata y vil. Lo que va a suceder esa noche final para varias de ellas de su estancia, les va a marcar, en especial a una, el resto de su existencia.
Media vida de Care Santos, ganadora del Premio Nadal de 2017, nos narra la vida de esas mismas niñas, ya mujeres, durante la noche, en la que cae sobre Barcelona una impresionante tormenta, de 29 de julio de 1981, día en que se casaron Lady Di y Carlos de Inglaterra y en nuestro país se acababa de aprobar en el Congreso de los Diputados la Ley del Divorcio apenas hacía un mes, con saltos continuos al pasado, con escenas de la vida cotidiana y canciones de la época, para ir conociendo a esas niñas de catorce años, ya que nacieron en 1936, y que ahora tienen cuarenta y cinco años, en un homenaje a todas esas mujeres que se tuvieron que modernizar por ellas mismas después de una época tan cerril. Unas mujeres que llegan con su lastre de experiencia, pero que no se daban cuenta de lo que se habían perdido porque su mundo hasta ese momento era muy cerrado y aunque a esta edad se tenga por delante mucho futuro por vivir, pese a que se sienta a la vez todo el peso del pasado. Es un momento de la vida muy especial que seguramente no se produce en ningún otro instante, en la media vida, y por eso Care Santos lo ilustra de manera muy sutil e inteligente con una de las protagonistas que ya es abuela, mientras que otra está por primera vez embarazada, para rendir su particular admiración y respeto hacia esa generación de mujeres que tuvieron que construir sus destinos en un momento y un lugar en el que la hipocresía de aquellos que querían mantener las formas a cualquier precio y que se enfrentó a nuevas miradas sobre la amistad, el amor, el sexo y la libertad.
Las cinco protagonistas de Media vida llevan sin haberse vuelto a ver desde hace treinta años cuando, en esa aciaga noche, final de su internado, ocurrieron los hechos que descubriremos al final la novela, y se reunirán la noche del 29 de julio de 1981 para cenar y recordar la época que compartieron en el internado de monjas y su vida posterior tras esa noche en la que sus destinos quedaron marcados para siempre por un juego infantil e inocente.
Olga y Marta Viñó, Lolita Puncel Farrús, Ana María “Nina” Borras Truyol y Julia Salas se pasean por las página de Media vida en una historia sobre las relaciones humanas, el perdón y el paso del tiempo de unas mujeres que tuvieron que sacarse las castañas del fuego y construir sus vidas con inteligencia y coraje, buscando nuevos caminos a propósito del amor y la libertad, dentro de un contexto de amistad que es más ventajosa que el amor, ya que resulta menos exigente que éste y te permite una mayor libertad. Las cinco mujeres que protagonizan la novela son como unos arquetipos que representan cinco respuestas diferentes a los retos que las mujeres de esa época se encontraron en ese momento de cambio que supuso la Transición.
Care Santos habla de esos “hasta que…” que son lo mejor de la vida, esos giros de timón que trazan toda su existencia, y pasa cuentas con una época que hundió la vida a muchas mujeres que, mientras la República les había preparado un futuro mejor, el franquismo lo destrozó para volver hacia atrás, un retorno al siglo XIX, aunque se encuentre a gente que vivió en esos años que le pareciera muy bien o que se diera cuenta que les habían engañado cuando ya era muy tarde. Una época en que muchos matrimonios eran sólo, o parecían ser, de conveniencia para ambos miembros de la pareja, sin deseo, sin amor, sin cariño, sin cama común, sin palabras, sin nada, en los que solamente interesaba la parte práctica: ella gobernaba la casa, él la protegía; ella era buena administradora, él tenía el dinero; un tándem perfecto para una vida triste.
Perdón, infelicidad, infidelidad, amistad, vergüenza, dolor, crueldad, soledad, rabia, tristeza, justicia frente a la injusticia, cambio, amor, odio, recuerdos, engaños, mentiras…, dentro de una novela, Media vida, en la que cada una de sus protagonistas, en tan sólo una noche, tienen la suerte de alcanzar la oportunidad de conocerse mejor a ellas mismas gracias al conocimiento de las demás, y tomar decisiones que hacen algo más que cambiar la vida, ya que también al tomarlas, nos transformamos en otras personas, aunque a veces los demás no lo soporten.
Una gran novela de una gran escritora que es imprescindible leer para quedar ensimismado y fascinado al finalizar su lectura. Quizás sea porque las historias sobre las mujeres de la posguerra, tan importantes para mí, tienen una magia muy especial. Un libro muy bello.